lunes, 2 de julio de 2012

Dia 1.

Olá!!!

Lo primero de todo deciros que ya estamos en nuestra humilde morada lisboeta y os estamos escribiendo tumbadas en una cama de 2 metros o más. Hoy ya hace un poco más de calor, pero ayer nos morimos de frío.

Ahora, vamos a empezar a comentar lo más "engraçado" del viaje.

Como no nos gusta dormir nada, cogimos el último metro (bueno, de los últimos) y nos fuimos a pasar la noche al aeropuerto. No es por nada, pero que sepáis que si hacéis lo mismo que nosotras os van a sajar 5€  por viajar en metro majos. Pero siguen siendo los mismos, eh!nada de lujos o cosas por el estilo. Llegamos y pesamos las maletas, ¡qué bien medidas estaban!no nos pasamos nada de nada.Entonces nos sentamos y aparecieron los "capitães" que no se les ocurrió otra cosa que ponerse a jugar a las palas a nuestro lado. Ya les avisamos, como nos dieran les pegábamos un puño (bueno, esto último se lo dijimos mentalmente).Teníamos la esperanza de que fueran a Roma, pero no, iban a Lisboa. Los desgraciados de ellos siempre estaban los primeros en todas las filas del aeropuerto y el del aerobus ( que por cierto, no estaba mi primer novio del anterior viaje, El Pescanova, desde aquí um beijo). 
Gracias a Dios los Capitães se fueron en otro aerobus, nosotras sabemos que iban a la playa porque llevaban las tablas de surf. Ya ves tú lo que iba a hacer el surfero con el brazo roto... pero bueno, esto es otro tema. 
después de ir todo el viaje del aerobus de pie, cuidando maletas ajenas, nos recorrimos otros tantos de kms para llegar a casa. Llegamos a nuestra querida puerta azul, llamamos al telefonillo (al segundo) y no nos abren, pero no pasa nada, porque la puerta esta abierta. Entramos y nos encontramos unas escaleras en modo rocodromo que después tendríamos que subir con las maletas y el caparazón. Decidimos subir primero solo con los caparazones y llamar al timbre. Nadie nos abría. Entonces llamamos a la puerta. Nadie nos abría. Entonces llamamos por teléfono a nuestra compañera de piso, porque el compañero había perdido el móvil. Nadie nos contestó. Entonces decidimos conectarnos a internet para asegurarnos, que nosotras estábamos seguras, de que era el segundo. Menos mal que nos dio por asegurarnos, porque después de esperar media hora, resulta que era el PRIMERO!!!!!!!! Bajamos, llamamos, esperamos, nos abrió Gabriel (se supone que hablaba español, pero todo mentira) y el hombre tan majo subió "to" loco a por las maletas y bajó corriendo descalzo por el rocodromo, imagínate la tensión...
Entramos en casa, y nos dice que nos esperásemos a que terminase de arreglar la habitación. Elena, en su afán de buscar el salón casi se mete en la habitación del turco, que ya se podría haber metido... (L). 
Bueno, como no tenemos salón nos fuimos a desayunar al centro. Salimos de casa, y Elena, tan maja ella, me hizo una foto en nuestra querida puerta azul, pero esa foto no existe, porque no tenia la tarjeta (un aplauso).
Nos fuimos a desayunar, y entramos en una cafetería muy chulota, con un señor adorabilisimo que vio el cielo abierto cuando se dio cuenta que eramos españolas, quería perfeccionar su español, porque había vivido en A Coruña ( es de tu pueblo Sandra). Nos tomamos un chá verde y unos brioches mazo de buenos. Hemos decidido que va a ser nuestro lugar de desayuno dominguero.
Después de desayunar nos fuimos de paseo. Fuimos al Royal para ver si por casualidad estaba Vasco fumando, comprando, o haciendo cualquier cosa. Para nuestras sorpresa el Royal ha desaparecido, no hay rastros él, y tampoco de Vasco. Dolor de corazones. 
Volvimos a casa para dormir un rato y nos despertamos a las cinco, pero esto ya en la siguiente.

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