Nos despertamos a las cinco, y fuimos a buscar el bendito Pingo Doce, todavía no lo hemos encontrado... esto conlleva que no tenemos, desayuno, comida, cena,... y ESTAMOS HECHAS UNAS GUARRAS!!! uuuuum que rico!
Estuvimos dando unas vueltecillas, con sus cuestecillas, por el barrio e hicimos algunas fotos, mirad mirad:
Las fotos son de las fiestas, que fueron en junio (TODO, la flipas con los portus...) y de la casa de los picos, que es super famosa y está en nuestro barrio. Ahí queda eso.
Como ya era hora, las seis de la tarde, nos fuimos a comer unas ensaladitas ricas de esas que nos gustan a nosotras, y a todo el mundo...
Nos pusimos a comer en modo escaparate para poder ver todo el jaleo de la calle. Lo malo de hacer eso es que esa calle es muy adorable y pasa gente muy adorable y hay un alto riesgo de enamoramiento. Así fue, hubo enamoramiento, mas por parte de Elena que por mi parte, y mira que es raro. El causante de nuestro enamoramiento fue "El niño de la camiseta vaquera", que no hacia más que mirar y exhibirse, que nosotras nos dimos cuenta. Hay que decir que estaba bien fresquito, teníamos el aire justo encima... muertas de frío.
En el "sitio de las ensaladas" empezamos a oír unos ruidos bastantes sospechos, resulta que era una chica austro-húngara o en su defecto albina-mongola que estaba pegando unos gritos muy serios, pero eran cantos budistas, esto deducimos por el hombre que estaba meditando al lado.
En ese momento nos acordamos del "hombre que se cayó de la silla", la verdad es que lo hizo muy elegantemente casi no se enteró toda la plaza, lo hizo en cámara lenta. Se levantó todo digno y se volvió a sentar, pero antes se puso el zapato que se le había quitado.
Después de los gritos, fuimos andando a buscar el autobús para hacer el recorrido de casa a la universidad. Llegamos a la parada y tenemos la suerte de que está el autobús ahí esperándonos, el 745. Nos subimos y nos da por pensar en que parada nos tenemos que bajar, parada inventada, porque también nos inventamos el número del autobús. Pero no pasa nada, porque nos bajamos para coger el metro el "picoas", y resulta que estaba cerrado. Ya decidimos que mirando el panel del metro sabíamos llegar y nos bajamos toda la avenida da Liberdade para buscar un sitio donde ver el fútbol.
La verdad es que fue llegar y besar el santo, bueno, más bien, llegar y meter primer gol. Como la celebración en nuestro quiosco fue muy sosa nos fuimos al de enfrente, que parecía más animado. Llegamos y nos encontramos con una manada de portugueses animando a Italia, como todos los españoles que había se conocían nos pusimos SOLAS al lado de los portugueses, buscando la muerte.
Aquí llegó mi primer enamoramiento, un niño precioso y adorabilisimo un tanto montepicaza portugués, que nos lo mismo. La verdad es que aquí abundan bastante, está la categoría montepicaza, la categoría gitana y la categoría malota.
(El susodicho es el 4º empezando por la izquierda, um beijo también para él).
En el descanso decidimos cambiarnos de sitio, y fuimos de mal en peor, al lado de un italiano (segundo enamoramiento) que no hacía más que fumar cosas sospechosas y sonreírnos.
Nosotras creíamos que no íbamos a hacer amigos portugueses, pero sí, nuestro amigo portugués se llama João, pero como no nos gustaba mucho no le hicimos ni caso, pobre... y nos fuimos a celebrarlo avenida abajo.
Llegamos a un quiosco donde habia muchísima gente y estaban poniendo musicote del estilo de la mayonesa, Sonia y Selena, el asereje, la macarena,... vamos, to lo bueno. Nos quedamos ahí hasta las quinse de la mañana. Fue muy entretenido porque la gente era muy graciosa, concretamente el "borracho que quería vernos bailar" y el "rubio pomposo" que tenia una forma de bailar un tanto peculiar. Hicimos dos amigas super majas a las que yo no entendía una mierda, pero vamos que tenemos sus facebook y todo! un logro para nosotras. El "Negro de las maracas" intentó robárnoslas, pero ellas nos quisieron a nosotras, si hubiera estado Lidia lo habría dado todo con los negris, y no hablemos de Cristina, que seguro que seguía bailando sin múCica.
En este lugar llegó el tercer y cuarto enamoramiento, "los malotes", pero el mejor malote estaba enamorado de la "puta rubia" una pena, porque bailaba en modo pico ta tico ta tico.
Nos fuimos para casa pero oímos el Paquito el Chocolatero, y nos vimos obligadas a volver corriendo, y ya que estábamos a bailar unas sevillanas ( la 1ª cuatro veces).
Ya si que nos fuimos y en el camino un taxista no dijo que porque no podía, que sino se iba con nosotras. La verdad es que no nos hizo mucha gracia...
Llegamos a casa y se nos había olvidado cenar, mear, cagar, de todo, porque caímos rendidas en la cama de hectáreas.
Y con esto FIN.
MENCIONES ESPECIALES:
Cristina: la hubieras flipado con el negris de las maracas, a nuestras amigas las dijo un sitio cubano para bailar, vamos que cuando vengas seguro que lo buscas!
Ludia: la hubieras flipado con los negris en general y con los miles de malotes. Cuando estábamos viendo el fútbol pasaron una manada de skateadores, yo solo te digo que madre del amor hermoso el de blanco...
Bárbara: que feliz serías con todos los montepicazas portugueses...
Paloma: joder tus hermanas, son super lerdas, no vuelan.
Sandra: si hubieses venido ya tendrías las piernas hechas una pena... que suelo más desgraciado!!! y ya te haré otras menciones.
Silvia: nunca vengas a Lisboa, hay muchas palomas.
Piñis: aaaaaayyyy estoy en la facultad de letras y hay miles de libros de geografía!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario